La música realmente se encuentra ligada a todo, por lo que prácticamente rige sobre nuestras emociones, sentimientos y hasta en nuestro estómago. Por ello, los restaurantes tienen un nuevo aliado ya que se ha descubierto que la música incentiva al hambre. No importa si no puedes comer alimentos con lactosa, seguro se te va a antojar algo.

¿Cómo puede una canción despertar la gula? Pues es un misterio que poco a poco se va esclareciendo cada vez más. En los años ochenta comenzó esta gran revolución.  Esto causó un revuelo tan grande que para esta fecha se originó uno de los primeros programas gastronómicos de la historia de la televisión, y entre sus temas se le dedicó un espacio a la influencia de la música en la comida.

Con las manos en la masa era el nombre del del programa, para amenizar Joaquín Sabina escribió y cantó un dúo celestial llamado Vainica Doble. Entre las líneas de esta conocida canción se encuentra: “Siempre que vuelves a casa / me pillas en la cocina, / embadurnada de harina / con las manos en la masa… está fue un gran éxito, tanto que aún se mantiene activa.”

Hambre, ¿no?. Pues no te preocupes que pronto la tendrás. La chef principal del restaurante Chantarella,  explica que esto ni siquiera le sorprende debido a que el hambre depende mucho de los sonidos y las texturas. Afirma que ella con sus manos puede escuchar la masa y desde que está amasando, su estómago está listo para comenzar a comer.

Por su parte un famoso melómano, nos cuenta que la música si tiene una influencia en el apetito, pero no es que de hambre como tal, es que produce un activacion del bioritmo que termina poniendo en una predisposición al el hombre. Sin embargo él explica que en realidad es un error colocar música en los restaurantes, pues las personas no se concentran en lo que realmente importa: La comida, en este sentido el silencio es realmente enriquecedor.

Por su parte un famoso chef llamado Fran Gutiérrez, tiene otra opinión en torno a lo que refiere la comida y la música, porque él cree que más que un estorbo la música puede ser el complemento perfecto. Tienen entre otras varias funciones importantes, pues la música aísla el choque de los cubiertos, los comentarios de la cocina, los ruidos producidos por otros clientes y termina dándole al comensal una buena experiencia. Obviamente todo esto depende de la música que se escuche, tampoco debe ser demasiado fuerte, un simple Crooners o Jazz instrumental puede ser perfecto para ello.

En el restaurante mexicano Entre Suspiro y Suspiro también piensan que la música es importante para pasar una buena velada, ellos para amenizar manifiestan que nada mejor que un buen bolero. La música es fundamental para los establecimientos y es algo psicológico. El estilo es el que varía según el público, si es joven se puede complacer con Julieta Venegas, Mon Laferte, Reggae y reggaeton por lo general estos son muy bien recibidos. Ahora cuando se trata de clientes mucho más adultos lo mejor es optar por algo más tranquilo, un jazz, bossa nova.

El volumen de esta también juega un importante papel, no debe ser demasiado alto ni demasiado bajo, debe tener un nivel que la haga digna de ser el acompañamiento ideal para la comida. Tiene que ser música a un volumen que te deje comer y disfrutar de una buena conversación con tu pareja o grupo sin necesidad de estar gritando.

Mario Villalón, el dueño de un famoso restaurante en méxico, indica que el cree que no existe un género como tal que de hambre, en su local lo que manda es el rock clásico. Según él lo que importa es crear un ambiente que sea acogedor.

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